La fisioterapia en personas mayores no solo está orientada hacia el aspecto terapéutico respecto a las diferentes enfermedades que aparecen con mayor facilidad en esta etapa de la vida, sino que es una forma de prevención y mejora de la calidad de vida.

Respecto a la fisioterapia, es tendencia a creer que solo se debe recurrir a ella cuando se presenta un problema, esto es un error ya que como hemos comentado este tipo de patologías se pueden prevenir.

Es fundamental para las personas de tercera edad que puedan hacer su día a día lo más independiente posible, de esta forma se sienten más cómodos y seguros.

En ocasiones la falta de independencia puede provocar en la persona una disminución de la autoestima, un aumento de ansiedad y estrés e incluso depresión.

Hay tres tipos de fisioterapia:

  • La fisioterapia diagnostica: este tipo de fisioterapia es usada una vez que aparece el problema.
  • La fisioterapia preventiva: siempre es mejor prevenir el problema por lo tanto en este caso lo que se potencia es que los pacientes tengan una buena movilidad, fuerza y equilibrio para disminuir las posibilidades de lesiones.
    Lo que se pretende es disminuir la necesidad de ayuda para las cosas del día a día, que las personas de tercera edad sean lo más independientes posibles.
  • Fisioterapia de rehabilitación: esta se da en situación de lesión o tras una operación.

La fisioterapia para personas mayores consiste en valorar la situación del paciente y a partir de los resultados decidir el tipo de tratamiento que más se adapte, de esta forma centrándonos en los puntos más débiles del paciente podemos hacer mayor hincapié en ellos.

Debemos ser conscientes de que la disminución de la capacidad motora de nuestros ancianos es algo normal, aunque muchas veces sea agravada por la inactividad, por lo tanto, es posible que no se consiga una independencia total, pero la mejora hará que el paciente consiga una mayor satisfacción consigo mismo.